Es obvio que la fotografía digital ha supuesto un avance importántisimo en la captación de imágenes, es más, ha democratizado muchísimo el uso de cámaras con prestaciones que antes estaban sólo al abasto de los profesionales. Con la fotografía digital se pueden hacer cosas antes impensables, como es:
- Captar una cantidad de imágenes ingente
- Modificar las imágenes con el uso de un ordenador y un software de retoque fotográfico
- Enviar las imágenes via Internet a un laboratorio y recibirlas en papel fotográfico por correo
- Debido al pequeño tamaño de las cámaras, llevar siempre una cámara encima (aunque sea incluso la cámara del móvil
- Es posible imprimirse las ftografías 'en casa', mediante el uso de una impresora de color
Sin embargo, la realidad asoma y al final lo que sucede con los fotógrafos aficionados es que:
- Disparan miles de imágenes que almacenan en discos duros. La mayor parte de esas imágenes se quedan en esos discos para siempre, sin ser seleccionadas ni vistas por falta de tiempo
- Casi ninguna imagen se pasa a papel, a pesar de que la visualización en papel es radicalmente mejor que en un monitor (normalmente mal calibrado)
- Casi nadie pierde el tiempo en procesar las imágenes con la ayuda de un software de procesado de imágenes (Photoshop, GIMP) ya que son complejos y difíciles de usar
- Se corre el riesgo de perder todas las imágenes por un fallo del hardware del PC (¿quién hace copias de seguridad de los datos de su PC?
- Nadie imprime las copias en casa ya que su coste a todas luces es altísimo (al coste de la impresora hay que sumar el coste de los consumibles y el papel)
O como decía aquel, ahora con la fotografía digital puedo disparar muchas mas imágenes mediocres que antes.